Como escribió Brian Greene en el New York Times:
“El estudio de las ciencias es imprescindible. La ciencia es una manera de vivir, es una perspectiva. Esta nos lleva de la no comprensión hacia un entendimiento concreto, predecible y confiable, es una transformación que otorga un sentido de poder y emoción para los que la conocen. Poder pensar y comprender las explicaciones – de todo desde porqué es azul el cielo hasta la formación de la vida en la Tierra – no solamente porque está establecido sino porque se revelan pautas confirmadas gracias a la experimentación y observación. Esta es una de las experiencias humanas más preciosas.”
Los desafíos globales que enfrentamos actualmente serán la responsabilidad futura de los niños de hoy. La mayoría de estos desafíos – ya sean medioambientales, tecnológicos o energéticos – requieren soluciones basadas en la ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas. Debemos enseñar la ciencia, tecnología y matemáticas en una manera que atraiga y fomente las características naturales de los niños: la creatividad y la curiosidad. Las investigaciones han demostrado que muchos estudiantes, especialmente las niñas, pierden el interés en estos temas al llegar a los últimos años de primaria, y luego pierden la oportunidad de ser los innovadores, investigadores, científicos, ingenieros y doctores del futuro que serán los que resolverán los problemas en el mundo.
La Academia ofrecería en su currículo un programa vanguardista del siglo 21 en la ciencia, tecnología, ingeniería, y matemáticas conocido por sus siglas en inglés, STEM (Science, Technology, Engineering and Mathematics). El programa integraría estas cuatro partes académicas a través de aprendizaje por proyectos y actividades prácticas. El reto de este programa sería mejorar los logros académicos y proveer oportunidades y motivación para que los estudiantes puedan investigar, explorar, colaborar, solucionar problemas, y lograr entendimiento.